Una ilusión viril o por qué Bourdieu no rima con Boric

I

En los últimos tres años, luego del mayo feminista en Chile, los varones hemos sido fuertemente interpelados a tomar consciencia de nuestras violencias. Esta confrontación ha dado lugar, de manera germinal y fragmentaria, a varias agrupaciones de varones que se han propuesto indagar en sus biografías, reflexionar sobre sus complicidades y promover cambios hacia la erradicación de sus prácticas machistas. En dicho contexto, gran visibilidad ha adquirido el trabajo de la fundación y consultora especializada (1) Ilusión Viril, y por sobre todo su ‘creador’, ‘fundador’, ‘presidente’ y ‘director ejecutivo’ —todas categorías usadas para nominar su rol (2)— el psicólogo Pedro Uribe Roncallo. El quehacer de la fundación se ha difundido a través de diversos medios nacionales e internacionales, así también la imagen de Pedro Uribe aparece siempre en cada noticia o reportaje para recordarnos, como destacan varios medios, quién es el ‘líder’ tras esta iniciativa (3). El nombre de la fundación, según señala el ‘especialista’ (4), viene de una categoría usada por el sociólogo Pierre Bourdieu, para dar cuenta de un mandato patriarcal que viven los varones, el cual nos obliga a ser viriles y desde allí a ejercer diversas violencias. La fundación nos invita explícitamente a ‘salir’ de aquella ilusión, proceso que quizá sería posible incorporándonos de algún modo a su trabajo. No obstante, frente a esta interpelación me pregunto: ¿Cuál es la relación entre esta fundación y el nombre que porta?

Estas preguntas nacen luego de haber visto la amable, empática, comprensiva, dialogante entrevista que Ilusión Viril, en la figura de Pedro Uribe, hiciera al diputado Gabriel Boric para hablar sobre ‘el valor del cuidado’ (5). No obstante, estas preguntas vienen fraguándose luego de haber visto en las redes sociales la alianza que la fundación estableció con la multinacional Starbucks (6). Ambos hechos, que probablemente sean sólo algunos ejemplos al interior de un universo más amplio, exponen las complicidades de una fundación que, por un lado, pretende cuestionar y erradicar la violencia de género ejercida por los varones, pero, por otro lado, genera alianzas cómplices con figuras y empresas que participan en el sostenimiento de violencias que no están de ningún modo desconectadas con el patriarcado capitalista. ¿Salir de la ilusión viril implica este tipo de apoyos y alianzas?

Luego de que Gabriel Boric hubiera firmado el nefasto Acuerdo por la Paz entre gallos y medianoche, sin ningún tipo de respaldo de los sectores de la sociedad chilena que supuestamente representa (7), su ubicación en el espectro político cruza la línea fronteriza que divide al pueblo de sus enemigos. Firma que realiza sin incluso el respaldo del propio partido (8), una decisión a título personal que vino a dar oxígeno al gobierno de Piñera y que al mismo tiempo impuso un proceso antidemocrático, lejano a las demandas de una Asamblea Constituyente que coloca las reglas del juego por fuera de la llamada Convención (9). Boric rápidamente se sumó al juego conservador, el cual consiste en neutralizar los antagonismos sociales a través de dispositivos que supuestamente vienen a satisfacer las demandas populares. Su complicidad conservadora fue coronada por su votación a favor de la ‘ley antisaqueos’, votación por la cual tuvo que reconocer su error y pedir disculpas (10). Disculpas perversas frente a una acción que endurece la criminalización del pueblo chileno.

En la entrevista se argumenta la invitación en relación con el tema del ‘cuidado’, considerando la preocupación que el diputado ha tenido en torno a las políticas de salud mental. No obstante ¿en qué lugar de esta entrevista queda la complicidad de Boric con la cooptación política de una Revuelta social y con la criminalización de la protesta? El cuidado entonces se concibe desde una lógica intimista, identitaria, subjetivista, ligada meramente a la salud de cuerpos individuales. El cuidado, como política que afecta a un cuerpo colectivo, es marginado. Por un lado, el malestar y los conflictos generados a nivel territorial por la imposición de un supuesto ‘Acuerdo’ y, por otro, el asesinato, daño, tortura y persecución de quienes nos hemos manifestado en las calles, son dos heridas que no parecen ser de cuidado ni para Boric ni para Uribe en la mencionada entrevista. El silencio les hace cómplices a la vez que encubre las violencias, y termina por cristalizar una alianza entre esta fundación y las lógicas antidemocráticas y represivas del Estado. Lógicas que no son ajenas para Ilusión Viril en el uso de cierta nomenclatura. La web de la fundación, en su página de Inicio, promociona su programa de formación para hombres llamado “MANbassadors” (11). Al mismo tiempo, la misma web nos deja claro quién es el Presidente y Director Ejecutivo. Entre embajadores, presidentes y directores, la visión estatal de lo político se hace presente, nada muy distante a la figura de un diputado que acaba de proclamar su candidatura a la presidencia de Chile.

Por otro lado, en plena pandemia, Ilusión Viril anuncia en su web una alianza generada entre su fundación y la transnacional Starbucks. La breve noticia deja muchas preguntas abiertas, no obstante, desde ya es posible sacar algunas conclusiones. En primer lugar la alianza no es con sus trabajadorxs sino con la empresa. Empresa que tiene un largo historial de despidos y represión a sus trabajadorxs (12), a tal punto de existir el Día de Acción global contra Starbucks (13). Esta distinción entre la empresa y sus trabajadorxs es elemental si es que analizamos dicha alianza desde una perspectiva de clase. Nunca se habla de lxs trabajadorxs, considerando que el Sindicato de Starbucks en Chile es uno de los más importantes a nivel nacional, y en el contexto de la compañía fue el primero en ser creado en Latinoamérica y el primero a nivel mundial en iniciar una huelga (14). Más bien, se da voz a Claudia Aburto, Director —sí, director (15)— de Starbucks Cono Sur, quien no duda en asumir unilateralmente que sus ‘partners’ (curiosa forma que tienen de llamar a sus trabajadorxs) se sienten orgullosxs del liderazgo y el compromiso que posee la empresa por promover la inclusión y la equidad, creando oportunidades de desarrollo y crecimiento (16). Ilusión Viril encubre el hecho que Aburto, junto con otros gerentes de la empresa, incurrieron en prácticas antisindicales, impidiendo o dificultando las negociaciones colectivas con el sindicato (17). Prácticas que se suman a una larga lista de vulneraciones a los derechos laborales, tales como despidos, discriminaciones, amedrentamientos, ilegalidades e incluso mentiras e insultos (18).

Cabe destacar que no mucho antes de esta alianza, Starbucks en Chile negó el pago de bonos a trabajadoras discapacitadas, madres con fuero maternal y embarazadas, por no cumplir con ciertos requisitos (19). Hace unos pocos días, el Sindicato participó en una acción colectiva de ‘clausura’ del Ministerio del Trabajo (20), denunciando que sus sueldos no llegan a los $400.000 en la mitad de los casos y que, considerando el contexto de pandemia, fueron catalogados como un servicio ‘esencial’ sin contar con los recursos tecnológicos ni sanitarios para poder trabajar con estándares mínimos de seguridad (21). No obstante, la preocupación de Ilusión Viril está en “asegurar posiciones de liderazgo senior a mujeres” (22), posiciones probablemente similares a la de Aburto, desde donde es posible continuar ejerciendo este mismo maltrato mientras no se cuestione la estructura laboral que le subyace. Frente a todo, Pedro Uribe se contenta con decir: “Este tipo de compromisos, como el que realiza Starbucks Chile, son los que más valoramos” (23). Esta alianza cobra sentido toda vez que vemos que Ilusión Viril cuenta con un equipo ‘Corporativo’, dedicado especialmente a apoyar a la empresa privada (24). Nuestra sorpresa debería evanecerse al ver, entre las alianzas de la fundación, a empresas tales como Uber o la Universidad Adolfo Ibáñez (25), las cuales ya están acostumbradas a incurrir en prácticas similares a las de Starbucks (26). Aún así, la fundación se atreve a preguntarnos “¿Te interesa participar de forma voluntaria?” (27).

II

Son estas complicidades, con la violencia estatal y la explotación capitalista las que permanecen ocultas y que, por lo mismo, son reproducidas en las alianzas de las que se enorgullece Ilusión Viril. Pese a todo, Pedro Uribe nos invita a sumarnos a su fundación y nos motiva de este modo: “para que tú también puedas salir de la ilusión viril” (28). ‘También’. Ello quiere decir que hay quien o quienes ya han salido de la ilusión viril. ¿Él? ¿Él ya salió? La web de la fundación proclama la misma consigna (29). Se trata de un ‘también’ que confiesa implícitamente el lugar desde donde nos habla Uribe y su equipo. O al menos nos habla de una peligrosa indistinción entre el deseo por salir y el hecho mismo de haber salido. ¿De qué se trata esta ilusión? ¿Qué implica salir de ella?

Por más que suene redundante, para Ilusión Viril, la «ilusión viril» es “una una cárcel identitaria que daña a los varones y a todo su entorno” (30), a la vez que “la obligación que sentimos los hombres de tener que demostrar a los demás y a nosotros mismos lo viriles que somos llevándonos a la violencia y la competencia constante” (31). Probablemente esto dice relación con lo que la misma fundación entiende por «masculinidad tóxica», la cual “exalta la fuerza física y mental, la virilidad como valor y la violencia como un ejercicio de relación entre las personas (…) perpetrada mayoritariamente por hombres (…) un problema social” (32). Por otro lado, según la fundación, ‘salir’ de la ilusión implicaría que “cada hombre descubra en sí mismo lo que verdaderamente define su identidad y que se convierta en la revolución que quiere para el planeta (…) en el hombre que sí quiere ser, más allá de los mandatos de género” (33). Esto iría en estrecha relación con lo que la fundación denomina «masculinidades igualitarias», «masculinidades alternativas» o «masculinidades disidentes» (34). Cito a Uribe:

Vamos a entender por masculinidades alternativas o igualitarias aquellos varones que han construido una identidad masculina desmarcándose del modelo de la masculinidad hegemónica. Se caracterizan por denunciar y rechazar la violencia machista, estar a favor de la igualdad de género (o compartir ideas con el feminismo) y promover (consciente o inconscientemente) valores igualitarios que se traduzcan en prácticas cotidianas que crean condiciones de igualdad y no violencia hacia las mujeres (…). (35)

Dicho en palabras breves y sencillas, salir de la ilusión viril consistiría entonces en abandonar una masculinidad tóxica y llegar a ser una masculinidad igualitaria, alternativa, disidente. A pesar de que la definición de masculinidades igualitarias (36) que esboza Uribe da cuenta de un horizonte antipatriarcal en sumo deseable, hay un gran problema que subyace en esta invitación a ‘salir’ de la ilusión. Toda vez que se plantea una dicotomía en la que por un lado está la masculinidad tóxica y, por otro, la masculinidad igualitaria, se crea una falsa mutua exclusión de términos, es decir, se asume sin cuestionamiento que la masculinidad tóxica es todo lo contrario, punto por punto, a la masculinidad igualitaria. No obstante, las feministas ya nos han puesto en aviso que estas supuestas masculinidades igualitarias, toda vez que buscan denunciar la violencia machista y promover la igualdad de género, justamente a través de dichas acciones, muchas veces reproducen prácticas de virilidad, violencia y competición.

Basta con recordar, como ejemplo, la performance de Felipe Garrido en la marcha Ni una menos del 19 de octubre de 2016 en Santiago. Marchando solo y a torso desnudo, llevaba una pancarta que rezaba: “Estoy semidesnudo, rodeado por el sexo opuesto… Y me siento protegido, no intimidado. Quiero lo mismo para ellas”. Si bien, al inicio, la intervención fue inmensamente aplaudida, al poco andar fue desmontada: su ex pareja mujer declaró en los medios haber sido agredida físicamente por él en más de una ocasión, agresiones que además él ocultó y desfiguró frente a Carabineros, a lo que se agrega una deuda por más de tres millones de pesos por pensión alimenticia (37). Este ejemplo nos muestra que el binarismo de términos se contamina mutuamente, al menos en dos niveles. En un primer nivel empírico, ya que un mismo varón puede estar desplegando prácticas tóxicas o igualitarias a la vez. Y en un segundo nivel conceptual, ya que participar en una marcha feminista con un cartel que promueve la igualdad de género, llamando la atención por encima de todas las mujeres, tanto en la marcha como en las redes sociales, es ya una práctica que contribuye a la desigualdad de género. Prácticas que definiríamos como igualitarias, pueden ser al mismo tiempo tóxicas, siguiendo la nomenclatura usada por la fundación. Nomenclatura que, por incurrir en esta falsa dicotomía, paso desde ya a abandonar. Por tanto, salir de la ilusión viril, en el marco de estos términos, es una ilusión en sí misma.

Respecto a esto último, el mismo Uribe menciona en su definición una categoría que posee una larga data en los estudios sobre masculinidad y que sigue siendo relevante y compleja, a pesar de variadas críticas de las cuales no está exenta (38). No obstante, sólo la menciona sin explorarla mayormente. Me refiero a la categoría de masculinidad hegemónica, la cual fue planteada por Raewyn Connell para dar cuenta de “la respuesta aceptada, en un momento específico, al problema de la legitimidad del patriarcado, lo que garantiza (o se considera que garantiza) la posición dominante de los hombres y la subordinación de las mujeres” (39). A pesar de las décadas que han pasado, esta categoría aún es útil para no caer en la falsa dicotomía entre lo tóxico y lo igualitario. La masculinidad hegemónica no es necesariamente una masculinidad caracterizada por la virilidad o la competencia o la fuerza física y mental, más bien es la masculinidad socialmente legítima que garantiza que los varones sostengan su posición de dominación. De este modo, ya se puede ver que aquella masculinidad igualitaria bien podría ser una nueva masculinidad hegemónica, desplazando a aquella tóxica y ocupando su posición. Por un segundo, pareciera que esto fuese algo que la fundación comprendiera cuando rechaza usar el término «nuevas masculinidades» ya que éstas “han servido para blanquear comportamientos machistas, demostrando que el cambio es sólo a nivel superficial, puramente estético” (40). No obstante, nada se resuelve reemplazando rápidamente en un post de Instagram la categoría ‘nuevas’ por ‘igualitarias’ y otras similares, si el problema continúa siendo el mismo. Nuevas, igualitarias o tóxicas, todas ellas pueden seguir siendo hegemónicas.

Por más que Pedro Uribe o Ilusión viril se consideren o no a sí mismxs como masculinidades igualitarias —nótese que la web de la fundación menciona que dentro de su equipo poseen una Red de Hombres Igualitarios (41)—, me importa mucho más señalar cómo en las alianzas cómplices que la fundación establece, se reproducen las prácticas de una masculinidad hegemónica o al menos cómplice, ya que tal como plantea Connell, se trata de vínculos que refuerzan el poder de ámbitos tales como los negocios y el gobierno (42), característicos de una hegemonía masculina que no necesariamente usa la violencia de forma directa, sino más bien, la despliega de modos institucionales y simbólicos. Se trata de una red de relaciones sociales cómplices entre los hombres que refuerza los rituales, simbologías, dispositivos, acuerdos, lenguajes y afinidades que sostienen el poder patriarcal, siempre en articulación interseccional con otros regímenes, como lo son el estatal y el capitalista en este caso. Pero para la fundación, la masculinidad es sólo una identidad de dos caras, reflejo implícito de una concepción moral de lo político que va de lo tóxico-malo a lo igualitario-bueno y, por lo visto, aislada de otros sistemas de dominación.

III

Ahora bien, ¿por qué la virilidad es una ilusión? Pedro Uribe nos cuenta que el nombre de su fundación nace a partir de su lectura de La dominación masculina (43) del sociólogo francés Pierre Bourdieu. ¿Qué dice Bourdieu? El sociólogo, analiza en la novela de Virginia Woolf El faro, la figura del señor Ramsay, un narciso académico. En las frías advertencias que Ramsay hace a su hijo sobre lo difícil e improbable de emprender un viaje a un faro y en las patéticas recitaciones poéticas que realiza en voz alta mientras camina, se expresan, según Bourdieu, tanto la desilusión como la ilusión, una dialéctica que encierra un deseo de dominación. Ramsay se mueve entre “el placer de desilusionar (…) de matar los sueños de su hijo” (44), por un lado, y la ilusión provocada por la lectura de un poema, en el que sueña despierto con la fama de un héroe de guerra, por otro. No obstante, en la aniquilación de la ilusión de su hijo se expresa el deseo de vivir la ilusión infantil propia. Dirá Bourdieu, a propósito del carácter bélico del poema, que se trata entonces de una ilusión originaria.

La illusio originaria, que es constitutiva de la masculinidad, reside sin duda en el fundamento de la libido dominandi (…) es lo que hace que los hombres (en oposición a las mujeres) estén socialmente formados e instruidos para dejarse atrapar, como unos niños, en todos los juegos que les son socialmente atribuidos (…) El hecho de que entre los juegos constitutivos de la existencia social, los llamados serios queden reservados a los hombres (…) contribuye a hacer olvidar que el hombre también es un niño que juega a ser hombre (…) juegos sociales que tienen por baza una forma cualquiera de dominación (…). (45)

Es a través de estos juegos masculinos que se ‘juega’ el ‘deber ser’ y la moral del honor de un hombre. Son aquellos los dispositivos que permiten el desarrollo de la “fórmula fundamental de la illusio viril” (46). Juegos en los que la ilusión se manifiesta cuando los hombres ‘se dejan atrapar’ como niños, cuando ‘olvidan’ que son niños. Esto nos permite concluir dos cosas. Por un lado, la ilusión viril no se reduce a un mandato de virilidad, que nos obliga a encarnar una supuesta masculinidad tóxica a través de la violencia, la competencia o la fuerza, entre otros aspectos. Es más bien una disposición que nos atrapa y de la cual nos olvidamos toda vez que ingresamos a los juegos ‘serios’ de la masculinidad, y desde donde desplegamos diversas prácticas de dominación al jugarlos. La ilusión está en el hecho de creer que no son juegos cuando lo siguen siendo y que por tanto no estamos bajo el influjo libidinal que éstos tienen en nuestras disposiciones infantiles. Pues bien, si es que hay algo así como salir de una ilusión viril, aquello implicaría deshabitar los juegos de la masculinidad hegemónica, juegos de los cuales ya hemos hablado para el caso de esta fundación. En las alianzas con Boric y Starbucks, la fundación insiste en jugar junto con ellos los juegos del capital y del Estado, juegos del poder y el privilegio, a la vez que sigue siendo cómplice de las dominaciones y violencias que tales juegos avalan o encubren. Jugar a la presidencia, jugar al corporativismo, dos juegos análogos del que nos hablan sus alianzas.

No obstante, a partir de lo anterior, habría que cuestionar la invitación misma que la fundación nos hace, la de ‘salir’ de la ilusión. Recordemos que para la fundación, salir de la ilusión viril implica que “cada hombre descubra en sí mismo lo que verdaderamente define su identidad y que se convierta en la revolución que quiere para el planeta (…) en el hombre que sí quiere ser, más allá de los mandatos de género” (47). La ilusión opera aquí como una ideología —en un sentido marxista ortodoxo—, es decir, como una supuesta desfiguración de la realidad de la cual se escapa a través de una toma de consciencia racional que nos permitiría mirar de cara la verdad. Salir implica, en estos términos, una pretensión de verdad, por fuera de todo mandato ideológico. Habría, de este modo, una identidad masculina verdadera, definitiva, decidida. Contra esta visión, Bourdieu nos plantea que la ilusión viril es más bien una autoimposición que pretende a toda costa desilusionar al resto proclamando justamente una supuesta verdad (48), al tiempo que supone una ‘aventura guerrera’ que busca ‘ascender lo suficiente’, construyendo de este modo la “imagen perfecta del soldado que ha cumplido con su deber” (49). La expectativa de una identidad igualitaria-verdadera despojada de toda ideología-de-género y la imagen del guerrero-revolucionario que salvará al planeta del patriarcado, también opera como un mandato ante el cual la fundación se deja atrapar. Aquel deseo es, en sí mismo, otra ilusión viril. Dicho de otro modo, este supuesto ‘salir’ es un nuevo modo de sostener la hegemonía masculina y la dominación que conlleva. El ‘también’ es la ilusión.

¿No hay salida posible entonces? Creo que sí la hay. Pero no es tan fácil como construir nuevas categorías que supuestamente vienen a ser lo inmediatamente contrario de lo patriarcal. El patriarcado nos tiene lo suficientemente agarrados como para asegurarse de transitar de una categoría a otras nuevas con tal de pervivir sin que nos demos cuenta. Si las nuevas categorías recrean los juegos patriarcales, la ilusión sigue operando por más que pretendamos salir de aquella. No se trata de desesperanzarnos, de bajar nuestras expectativas, sino más bien de reconocer las condiciones histórico-políticas que nos constituyen en tanto varones: un patriarcado de más de cinco mil años de antigüedad. Para salir de la ilusión es necesario colocar mayor atención a lo que implica la ilusión propiamente tal, antes de preocuparnos tanto por salir de aquella. ¿Cómo podremos salir de algo sin saber claramente cuáles son sus límites y prolongaciones? Si es que hay algo así como un ‘salir’ de la ilusión, entonces requerimos conocerla y confrontarla de frente, examinarla a fondo, sin pretender abandonarla rápidamente como quien se cambia de ropa. El patriarcado sigue latiendo en los rincones más íntimos de nuestra subjetividad ¿Cómo no habría de trasladarse junto con nosotros a dónde vayamos?

El trabajo con varones y personas en general, desde un enfoque que considere y cuestione los procesos de construcción de la masculinidad, es algo relevante, necesario y urgente. Del mismo modo, es necesario conocer y revitalizar los aportes teóricos que constituyen hasta hoy en día el campo de los estudios sobre masculinidad en Chile y el mundo. En este sentido, es sumamente valioso y esperanzador el trabajo de todas aquellas organizaciones que se encuentran materializando un ideario orientado a la construcción y promoción de masculinidades antagónicas al patriarcado. El punto está en que dicha materialización no puede dejar de lado la crítica reflexiva en torno a las prácticas sociales que se recrean a través de sus proyectos. De este modo, este escrito no pretende echar por tierra el trabajo que diversas personas pertenecientes o colaboradoras con la fundación pudiesen estar haciendo en aras de construir un horizonte antipatriarcal. No obstante, éste sí pretende ser un texto directo, crítico, interpelador y aguafiestas (50) en torno a ciertas complicidades patriarcales que todxs sostenemos y respecto a aquellas que específicamente la fundación Ilusión Viril debe asumir y erradicar. Son sólo algunas de las complicidades que puedo llegar a conocer analizando su discurso público, quedando en manos de quienes son parte de dicha fundación analizar y transformar lo que ocurre al interior de sus muros y en el seno de sus relaciones sociales. Pero ya es bastante para un lector playanchino, a quien Providencia le es un país, a lo menos diferente, sino muy lejano. No busco guerra ni desilusión, mas sí busco antagonizar con la complicidad, sobre todo de quienes se hacen llamar igualitarios, alternativos, disidentes. Estimados, miremos de frente nuestra propia ilusión.

Notas

  1. Ilusión Viril (2020). “Ilusión Viril y Starbucks Chile realizan alianza para promover equidad de género en la empresa”.
  2. Véase Ilusión Viril (2019). Entrevista a Pedro Uribe; e Ilusión Viril (2020). “Directorio y equipos”.
  3. Melgarejo, H. (2019). “Pedro Uribe, líder de la deconstrucción: ‘Los machos tienen los días contados’”.
  4. Uribe, P. (2020). “Masculinidades Alternativas: Varones que se Narran al margen del Modelo Hegemónico y Generan Cambios a través de la Educación”, Revista Latinoamericana de Educación Inclusiva, 14(2), 115-129, p. 129.
  5. Ilusión Viril (2020). Entrevista a Gabriel Boric.
  6. Ilusión Viril, “Ilusión Viril y Starbucks Chile…”, ibíd.
  7. 24 Horas (2019). “Militantes de Convergencia Social piden la renuncia de Boric tras firmar acuerdo por nuevo proceso constituyente”.
  8. CNN Chile (2019). “Boric firmó el acuerdo por una nueva Constitución sin la venia de su partido”.
  9. Testa, H. (2020). “Las trampas del «Acuerdo», las amenazas del quórum de los dos tercios, y escenarios y estrategias para su desborde”.
  10. CNN Chile (2019). “‘Se ha entendido como una criminalización a la movilización’: Boric admite error del FA por votar a favor de ley antisaqueos”.
  11. Ilusión Viril (2020). “MANbassadors: programa de formación para Hombres por la Igualdad de Género”.
  12. CNT (2008). “5 de julio 08: Día de acción global contra Starbucks”.
  13. Ídem.
  14. Sindicato Starbucks Chile (2020). Video sobre Aniversario del Sindicato Starbucks.
  15. Linkedin (2020). Claudia Alejandra Aburto Benítez.
  16. Ilusión Viril, “Ilusión Viril y Starbucks Chile…”, ibíd.
  17. Sommer, B. (2013). “El sabor amargo del café Starbucks en Chile”, Equal Times.
  18. Ídem.
  19. Dirección del Trabajo (2018). Orden n. 760 Da respuesta a presentación de Andrés Giordano Salazar, Presidente de Sindicato de Trabajadores de Empresa Starbucks Coffee Chile sobre modificación unilateral de beneficios y trato discriminatorio; Diario Concepción (2021). “Trabajadores de Starbucks denuncian prácticas antisindicales en medio de la crisis”.
  20. DiarioUChile (2021). “Sindicatos “clausuran” Ministerio del Trabajo y envían carta a Melero con un café de Starbucks, considerado ‘bien esencial’”.
  21. Carta a Patricio Melero por parte de varios sindicatos precarizados en contexto de pandemia.
  22. Ilusión Viril, “Ilusión Viril y Starbucks Chile…”, ibíd.
  23. Ídem.
  24. Ilusión Viril, “Directorio…”, ibíd.
  25. Ilusión Viril (2020). “Alianzas”.
  26. Fossa, L. (2020). “UAI despide a profesor que formó el primer sindicato de esa universidad”; Bonhomme, M. y Ibáñez, F. (2020). “La otra primera línea: COVID-19 y trabajadores de plataformas digitales”.
  27. Ilusión Viril, “Directorio…”, ibíd.
  28. Ilusión Viril, Entrevista a Pedro Uribe, ibíd.
  29. Ilusión Viril (2020). Brochure, p. 14.
  30. Ilusión Viril (2020). “Quienes somos”.
  31. Ilusión Viril, Brochure, ibíd., p. 3.
  32. Ibídem, p. 6.
  33. Ilusión Viril, “Quienes somos”, ibíd.; Ilusión Viril (2020). Brochure, ibíd.
  34. Ilusión Viril (2020). “Por qué no usar el concepto de nuevas masculinidades”.
  35. Uribe, ibíd., p. 120.
  36. «Igualitarias» de aquí en adelante.
  37. El desconcierto (2016). “Francesca Palma, ex pareja del hombre del cartel más popular de la marcha: “Si no me hubiese ido de la casa, capaz sería yo una menos”.
  38. Véase, por ejemplo, Seidler, V. J. (2006). Masculinidades: culturas globales y vidas íntimas. Editorial Montesinos. Seidler cuestiona la racionalidad implícita en la categoría de masculinidad hegemónica, la cual sería cómplice del mismo fenómeno que intenta denunciar.
  39. Connell, R. (2015). Masculinidades. Universidad Nacional Autónoma de México, Programa Universitario de Estudios de Género, p. 117.
  40. Ilusión Viril, “Por qué no usar…”, ibíd.
  41. Ilusión Viril, “Quienes somos”, ibíd.
  42. Connell, ibíd. p. 117Existen dos textos con el mismo nombre. El primero, se trata de un artículo publicado en 1990 y el otro es el conocido libre publicado en 1998.
  43. Las referencias, en el mismo orden y en castellano, son las siguientes: Bourdieu, P. (1996). “La dominación masculina”. Revista de Estudios de Género, La Ventana, (3), 1-95. Traducción de Paatora Rodríguez Aviñoa. Texto original: Bourdieu, P. (1990). “La domination masculine”, Actes de la recherche en sciences sociales, núm. 84, París; Bourdieu, P. (2000). La dominación masculina. Barcelona: Anagrama. Traducción de Joaquín Jordá. Texto original: Bourdieu, P. (1998). La domination masculine. París: Éditions du Seuil. Desconozco si Pedro Uribe se refiere a uno o a ambos textos.
  44. Bourdieu, P. (2000). La dominación masculina. Barcelona: Anagrama, p. 94.
  45. Ibíd., pp. 96-97.
  46. Bourdieu, P. (1996). “La dominación masculina”. Revista de Estudios de Género, La Ventana, (3), p. 55.
  47. Ilusión Viril (2020). “Nuestra historia”; Ilusión Viril, Brochure, ibíd.
  48. Bourdieu, La dominación masculina. Barcelona…, ibíd., p. 93.
  49. Ibíd., p. 95.
  50. Me parece relevante el término aguafiestas en el sentido planteado por Sarah Ahmed, a propósito de la necesidad de plantear nuestro malestar frente al statu quo y el pensamiento positivo, acrítico.

Columna publicada en El Irreverente, La Verdad Sin Límites.